martes, 26 de enero de 2016

Carta a D. Jose Angel Sevilla Sanz

Querido D. Jose Ángel:

Resulta tremendamente sencillo, sentarse a escribir esta carta. De hecho, creo que es la carta que menos trabajo me ha costado redactar. Es fácil, cuando lo único que tienes que hacer, es dar las gracias. GRACIAS. Por un sinfín de cosas, pero especialmente, por haberme ENSEÑADO. Puede no parecer meritorio, puesto que los profesores están para eso, pero yo creo, y estará de acuerdo conmigo, en que no todos lo consiguen. Usted a mí me enseñó. 
Este homenaje es bien merecido, porque dejar huella en los corazones de tantos alumnos, es difícil, pero usted lo ha conseguido.
Debería saber, que muchos, a raíz de usted, hemos conseguido volvernos a poner en contacto, 20 años después,  que le seguimos llevando en la memoria y estoy segura, que en un rinconcito de nuestros corazones también. Nos ha ENSEÑADO.
Somos capaces de recordar aún, las cajas de colores  y cartón, con sus tarjetas, con las que de una manera casi mágica para nosotros en ese momento, conseguíamos escribir un poema.
Aprendimos a redactar y luego nos sirvió de mucho. Aprendimos a ser incapaces de tirar nada al suelo, a darle importancia a la palabra PAZ, a respetarnos, a emocionarnos debajo de aquel árbol viejo en Cazorla…
Gracias, porque usted me acerco al Teatro, al que tanto amo, mostrándonos obras como  La Zapatera Prodigiosa, gracias a Yerma, gracias a la Casa de Bernarda Alba, en las que siempre me hacía leer a mi, los personajes principales y eso, aunque usted no lo supiera, me hizo sentir importante, me hizo creer que eso, se me daba bien.
En esos años de colegio, nos llevamos muchas cosas de usted, nos llevamos las palomas, la admiración, la excursión a Cazorla, las competiciones con el mapamundi, la canciones, el respeto,  los cuadros de Antonio López y la excursión por Sevilla, la confianza, el compañerismo, la amistad y un largo etc.
La vida continúa, crecemos, maduramos, cambiamos y usted, siempre permanece en nuestros recuerdos de una manera cariñosa.
Ojalá, mi hija, porque soy mamá! se encuentre en su camino algún día, un profesor tan especial, como el que yo me encontré, capaz de enseñarle cosas que no vienen en los libros y que se quedan con nosotros para siempre, haciéndonos mejor persona.
GRACIAS.


Pilar Jarque Meléndez-Valdés

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